• Francisca Fernández

Daños que pueden sufrir las mujeres como consecuencia de una mala atención en el parto

Veíamos en un post anterior del blog las secuelas que pueden sufrir los bebés por negligencias médicas en el parto. Hoy queremos visibilizar algunas de las consecuencias que pueden tener para las madres.

1. Rotura uterina: Se trata de una complicación grave poco frecuente que puede poner en peligro la vida de la madre y/o del bebé. Es más común en mujeres con cesárea previa, sobre todo si su trabajo de parto es intervenido con oxitocina sintética. En algunos casos, puede implicar la histerectomía (extirpación del útero) con la consiguiente imposibilidad de tener más hijos. También otras intervenciones como la presión del fondo uterino o maniobra de Kristeller se asocian con una mayor incidencia de esta lesión.


2. Incontinencia urinaria y fecal: Se trata de una de las secuelas más frecuentes de los partos instrumentalizados. El suelo pélvico de una mujer está preparado para el momento de dar a luz. Sin embargo, parir en posición de litotomía, la falta de movilidad durante el parto, la episiotomía o el uso de fórceps y/o espátulas pueden tener esta consecuencia. Padecer esas lesiones supone una pérdida radical de la calidad de vida de las mujeres que la padecen y puede dar lugar a una discapacidad o incapacidad laboral.


3. Cicatrices dolorosas: tras una episiotomía o utilización de instrumentos para extraer al bebé muchas mujeres sufren dolor en la cicatriz durante años, lo que les impide llevar una vida sexual plena.


Mujer sufriendo con bebe en brazos


4. Rotura de costillas u otros traumatismos por la maniobra Kristeller. Es una técnica desaconsejada por la Organización Mundial de la Salud por la falta de evidencia científica de sus beneficios y la abrumadora realidad de su potencial lesivo. A pesar de ello, en España se sigue practicando. Consiste en aplicar presión o empujar con el antebrazo el vientre de la mujer para “ayudar” al feto a salir. Puede tener consecuencias como la rotura de costillas de la madre o lesiones a sus órganos internos o a los del feto.


5. Estrés postraumático postparto, ansiedad y depresión: Tal como describe la Dra. Ibone Olza, el estrés postraumático como secuela obstétrica sucede cuando las madres creen que su vida o la de su bebé corre riesgo y reaccionan sintiendo miedo, indefensión u horror. El alto intervencionismo médico que venimos padeciendo durante las últimas décadas no ha hecho sino incrementar esta secuela en las parturientas:


El síndrome de estrés postraumático conlleva un sufrimiento importante para las madres que lo padecen, afecta a la relación de la mujer con su bebé y con su pareja y altera muy especialmente la relación con los profesionales sanitarios que atienden a la madre.

Siempre es aconsejable investigar lo sucedido a través de la Historia Clínica. Escribir lo ocurrido es de gran ayuda para no olvidar detalles. Las personas que crean haber sido víctimas de una negligencia médica en el parto pueden solicitar que un perito especialista en ginecología-obstetricia estudie la Historia clínica para ver si hay base para una demanda. Si este es el caso, se debería buscar un buen abogado especializado en negligencias médicas con experiencia en el parto.


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